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05 agosto 2012

ANA PASTOR ABANDONA RTVE TRAS SU CESE EN "LOS DESAYUNOS DE TVE" (Alfonso Torres)



El cese de la periodista se suma a una larga lista de pérdidas del ente público, ya sea a causa de dimisiones o destituciones, entre los que se encuentran Juan Ramón Lucas, Toni Garrido o Pepa Bueno. Diversas declaraciones apuntan a motivos políticos para justificar la destitución de la presentadora. Un aluvión de personalidades ofrece su apoyo a Pastor. 

En el día de ayer, 4 de agosto, la periodista de Televisión Española, Ana Pastor, anunciaba a través de Twitter la noticia que el nuevo Director de Informativos, Julio Somoano, le había dado la noche antes.
Supuestamente, en esa conversación, Somoano habría ofrecido a Pastor presentar un programa semanal nocturno, sin embargo en otro tweet, la periodista lo negaba taxativamente. Así pues, en un comunicado posterior, RTVE daba por concluida "su brillante etapa en TVE, a donde llegó para presentar el programa 59 segundos y posteriormente el matinal Los desayunos de TVE""
Con la noticia, Twitter se convirtió en un verdadero hervidero de opiniones, la mayoría indignadas con la decisión. De hecho el tweet de Ana Pastor anunciando su marcha alcanzó más de 25.000 retweets y tal fue la ola que recorrió la red social que TVE, Los Desayunos o Ana Pastor fueron TT la mayor parte del día e incluso esta misma mañana. También a través de Twitter, muchos reconocidos personajes del mundo del periodismo lamentaban el cese de la profesional, apuntando a que podía deberse a causas políticas y no periodísticas. 

Ana Pastor premiada por su labor periodística.
Juan Ramón Lucas, ex-presentador de En Días Como Hoy, el programa matutino de RNE, declaraba: "El cese de @anapastor_tve confirma que no es tiempo de rigor e independencia. Tampoco de sutilezas. Y esto último es importante considerarlo"
El que fuera presentador de Asuntos Propios, de RNE, Toni Garrido, se refería a Pastor en los siguientes términos: "@anapastor_tve Tiene tanta luz que cuando cierra los ojos parece que han cortado la luz. Los ciudadanos hoy perdemos, un poco más" 
Jesús Maraña, ex-director de Público, clamaba contra el cese: "Destituyen a @anapastor_tve un sábado de agosto porque es clamorosa la ausencia de argumentos profesionales para explicarlo"
El director de 20 Minutos, Arsenio Escolar, se solidarizaba con Pastor: "@anapastor_tve Un gran abrazo solidario, Ana! Día triste para el periodismo y para la televisión pública que no se inclina ante el poder"



Jóvenes periodistas como María Esquivel se indignaban ante la situación de TVE: "No se premia el buen periodismo, el hacer las preguntas que nadie se atreve. Se busca el periodismo de partido, hacer de la #TVE su gabinete". Jaime Giménez denunciaba la injerencia del PP en RTVE: "Ana Pastor, nueva víctima de la injerencia partidista en el periodismo. TV pública no es sinónimo de TV del Gobierno #Españistán"

Ana Pastor se suma así a una larga lista de despedidas. Desde que el 29 de Junio de este año tomará posesión de su cargo el nuevo Presidente de la Corporación RTVE, Leopoldo González-Echenique, los cambios en los puestos directivos y los principales programas no han parado de sucederse. Primero cayó Fran Llorente, Director de Informativos de TVE, artífice de todo un modelo de televisión, ampliamente reconocido por la sociedad y el mundo profesional, tal y como hacía ver Pepa Bueno en una columna en el Huffington Post. Tras este, han sido numerosos las figuras de primer nivel que han abandonado el ente público: en RNE; Toni Garrido y Juan Ramón Lucas, y el cese se cierne sobre Pepa Fernández, en TVE; Alicia Montano, Pepa Bueno o Xabier Fortes. 
Y todo esto en medio del resquebrajamiento del liderazgo de los informativos de TVE. 

05 mayo 2012

LOS PERIODISTAS SALEN EN MASA A LA CALLE POR UN #PERIODIGNO (Alfonso Torres)


El pasado 3 de mayo se celebró el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Una fecha para rendir homenaje a todas las personas que trabajan a diario por mantener informada a la ciudadanía y para "fomentar la libertad de prensa en el mundo al reconocer que una prensa libre, pluralista e independiente es un componente esencial de toda sociedad democrática". 
Creado en 1993 por la Asamblea de la ONU a iniciativa de la UNESCO tras la Declaración de Windhoek, el contexto de la 19ª celebración de esta cita anual es bien distinto al de sus inicios. Si la represión de este derecho humano en zonas inestables era antes el tema central, la crisis del sector ha cambiado el enfoque 180º, acercándolo a la problemática que el periodismo vive en el mundo occidental. En los últimos cuatro años, más de 6.000 profesionales de la comunicación han dado con sus huesos en el paro, han cerrado 57 medios y la precariedad se ha instalado en la profesión periodística. A esta crisis conyuntural fruto de la económica hay que sumarle las crisis estructurales de los modelos ético y empresarial. La primera responsable de las grandes corporaciones y la segunda de las nuevas tecnologías. Las empresas mediáticas han desvirtuado las funciones del periodista, la vigilancia del poder y el servicio a la ciudadanía, y las han sustituido por la generación de propaganda y la alienación del Pueblo. Por su parte, las redes sociales, a pesar de sus innegables ventajas, han difuminado el trabajo del comunicador y han provocado la quiebra del sistema empresarial vigente. (Cuestiones más en detalle en mi artículo "Los peligros del Periodismo")
Contra la servidumbre, la precariedad y la represión, ejemplificada esta última con los 30 comunicadores muertos y 161 encarcelados en lo que llevamos de 2012 según RSF, los periodistas españoles salieron a la calle. Desde Bruselas hasta Madrid, desde Algeciras hasta Bilbao, desde Valencia hasta A Coruña, toda España se llenó de un mismo mensaje: "Sin periodistas no hay periodismo; sin periodismo no hay democracia" en una jornada denominada por la FAPE como "reivindicativa e histórica" donde Sevilla y la capital nacional fueron las más secundadas con 1.200 y 500  personas respectivamente. Y en ambas la presencia de alumnos universitarios matriculados en carreras de comunicación fue muy notable. 
Desde el gremio, tanto estudiantes como profesionales vemos estos acontecimientos con esperanza renovada y esperamos continuar luchando por nuestra dignidad y nuestro futuro de forma unitaria. Porque reivindicamos que nuestra precariedad es la desinformación de la ciudadanía, que la prensa independiente y profesional es la máxima garante de las libertades democráticas. 
En definitiva, que sin periodistas ni periodismo no hay democracia. 

28 abril 2012

LOS PELIGROS DEL PERIODISMO: NUEVAS TECNOLOGÍAS Y GRANDES CORPORACIONES (Alfonso Torres)

Artículo reflexivo construido a partir de los conocimientos de la asignatura Teoría de la Comunicación y la Información impartida por Mar Llera (FCom-US) y de la ponencia “Si te van a matar, no te suicides” escrita por Soledad Gallego-Díaz. (El País)

Los románticos utensilios del Periodista. 
El nacimiento de las redes sociales parece haber convulsionado el panorama mediático y aterrado a los profesionales de la comunicación ya que la inmediatez y el bajo coste de estas ponen, en principio, a un bloggero y a un periodista en igualdad de condiciones de acceso a las audiencias y las fuentes. Sin embargo, el enfoque que parece haberse instalado en muchos es que a más red social menos periódico, una visión simplista y excluyente basada en una falsa igualdad, que redes sociales y periódicos son medios de comunicación. Un error que equipara dos realidades bien distintas. Un periódico es el espacio ideal para desarrollar el Periodismo, ese noble arte responsable de adaptar los conceptos más complejos a las mentes más sencillas. Las redes sociales, por su formato, no sirven para tal fin, pero si son muy útiles para decenas de usos bien distintos. 
Por otro lado, esa multifuncionalidad de las redes sociales no es aplicable al Periodismo, porque el Periodismo no es una página en blanco, donde todo valga, todo este permitido y al servicio de cualquier fin. Existen reglas metodológicas que regulan su desarrollo y objetivos éticos que señalan su meta. Y por supuesto el Periodismo, por su propia concepción, siempre debe defender y servir a la democracia. Sin embargo, en los momentos actuales, estamos presenciando como a través de diversos medios el Periodismo se esta convirtiendo en la nueva carnaza de la posmodernidad donde la verdad no existe. Pero, no todo es negativo. Precisamente las mismas redes sociales que en ocasiones desvirtúan el arte de informar, son a la vez un instrumento ideal para la retroalimentación de ideas y de personas, un elemento democratizador que permite a otras voces tener acceso al gran público, fomentando así la polifonía ideológica.
Confundir información y comunicación, periódicos y redes sociales, es un error garrafal sobre todo porque ambos no son contrarios sino complementarios y al prescindir de uno perdemos contenidos, olvidamos perspectivas. A cada medio le corresponde una función y lo recomendable es que no se pisen. Las redes sociales no saben ni pueden ofrecer una información mejor ni mayor que los periódicos ni sustituir a las fuentes a pie de realidad. A su vez, es evidente que las redes sociales aportan una comunicación mejor y mayor que los periódicos entre individuos y organizaciones al prescindir de ese mediador social que es la prensa. Esto se debe a las diferencias conceptuales entre comunicación e información. Informar es conocer, comprender, representar, referir y verificar la realidad, la verdad de los hechos. Mientras que comunicar es intercambiar y participar, relacionar y accionar ideas y crear comunión y comunidad entre individuos. Son por tanto conceptos distintos, que no opuestos. Pues no todo son diferencias, también hay similitudes. ¿Qué es la comunicación sino un intercambio constante de informaciones? ¿Qué es la información sino una comunicación perpetua en busca de la verdad?
Por eso, y ante el panorama actual, un medio solo será completo si sabe combinar redes sociales y periódicos, pues las mayores virtudes de las primeras son la inmediatez y la fluidez mientras la comprensión y la veracidad son las mejores cualidades de los segundos. Pero no cometamos el error de trasmutar los valores de ambos, no podemos ni debemos esperar veracidad y comprensión de la red social ni exigir inmediatez y fluidez a los periódicos. Porque dentro del mismo instrumento es inviable alcanzar ambas características. 
No veamos en las redes sociales la panacea, porque conceptualmente, no han creado nada, solo han perfeccionado algo ya existente puesto que la retroalimentación, la viralidad o la comunicación multidireccional no son inventos ni características exclusivas de las redes sociales. Un periódico es el ejemplo más radical de obra abierta por alimentarse de distintas fuentes, hacer “metaperiodismo” y ser realizado por un equipo de varias personas. En el Periodismo la información viaja libremente, no es propiedad de nadie, las influencias penetran con facilidad y las nuevas tecnologías ofrecen mayores posibilidades de intercambio. De esta forma todo periódico se sitúa a medio camino entre la novela donde la originalidad y la autoria están muy presentes y las redes sociales donde estos elementos se difuminan para desaparecer. 


Paradojicamente, esta ponencia en defensa del Periodismo se imparte en la inauguración del 26º curso de la Escuela de Periodismo de El País/UAM. Una escuela al servicio de un grupo mediático como lo es Prisa. Una educación a medida de unos intereses. Y no es el único caso, existen otras como la Escuela de Unidad Editorial, (grupo propietario de El Mundo). Estas instituciones quiebran toda unidad de la profesión, tanto en lo académico como en lo laboral, al punto de encontrar a personas que practican y enseñan periodismo sin haber pasado por una Facultad de Comunicación, puesto que con el máster, les basta para ser contratados en la misma empresa que le ha ofertado dicho título. La carrera se convierte en un accesorio prescindible. 
Este espíritu atomizador quiebra la fortaleza e influencia de estructuras unitarias de la profesión como las Facultades de Comunicación, los consejos profesionales o las asociaciones de la prensa, todas ellas se ven atacadas y desintegradas por estas prácticas puesto que ¿quién va a escuchar a un centro educativo que no aporta las herramientas necesarias para conseguir un trabajo? ¿quién va a atender las quejas de una asociación dividida entre los miembros que pertenecen a una u otra cuerda editorial? Las herramientas han sido robadas, usurpadas por las grandes corporaciones, y los profesionales son incapaces de entenderse desde el punto y hora en que probablemente no compartan ni si quiera la formación más básica. 
Y tras todo esto, el objetivo final aparece ante nosotros con aterradora claridad: mantener el intrusismo y la precariedad entre los periodistas pues con unas condiciones laborales inestables, un sueldo de miseria y una alta competencia cultivar un espíritu crítico o cuestionar las órdenes de los superiores son privilegios difícilmente ejecutables. Al dividirse la enseñanza del oficio periodístico se imposibilita la creación de corporativismo profesional que proteja a nuestro gremio y a sus derechos. 
Si atendemos a lo que nos dice el estructuralismo, esta estructura mediática aporta un significado a la sociedad y la cultura, sirve de sistema de significación para justificar el sistema existente. La actual estructura mediática no es casual, sino causal. Es el fruto del traspaso del dualismo político al dualismo comunicativo y así pasamos de un bipartidismo a un “biperiodismo”. De esta manera se logra la autopoiesis, la perpetuidad del sistema con la creación de estructuras bimembres y duopolísticas (La Razón/Público, El País/El Mundo, La Sexta/Intereconomía, Antena 3/Telecinco) que obvian el multiperspectivismo de la sociedad y la realidad y las simplifican construyendo dos versiones opuestas e irreconciliables.


Acosados por las nuevas tecnologías y las grandes corporaciones, los periodistas de hoy y del mañana nos enfrentamos al gran reto de reinventar nuestra profesión puesto que las primeras la han difuminado y rebajado al punto de que cualquiera cree poder desempeñarla, y las segundas han subvertido la función de los medios sustituyendo la lealtad a la ciudadanía por la lealtad a la empresa. Y frente a esto, nuestro espíritu ha de ser valiente y optimista, ni derrotista ni cobarde. Las claves están en utilizar las nuevas tecnologías para lo que son y no delegar en ellas un trabajo que es humano y en recuperar la figura del empresario de la comunicación, un emprendedor que conozca la profesión y se preocupe de generar información de calidad y no influencia por conveniencia. 
Estamos acostumbrados a trabajar bajo presiones, las del tiempo y el poder. 
Buenas noches y buena suerte. 

11 marzo 2012

EL PERIODISMO, EN LA ENCRUCIJADA (varios autores)

A continuación, mis compañeros Laura Vivero, Laura Campos, Rocío Rocha, Rafael Pachón y yo os presentamos una reflexión lo más sesuda de lo que hemos sido capaces acerca del estado actual de los medios de comunicación, su futuro y su papel en la sociedad.
Os animamos a su lectura, no porque lo hayamos escrito nosotros, sino porque intentamos ver el asunto planteado desde un prisma lo más crítico posible, sin dogmas ni prejuicios que nos hagan posicionarnos a favor o en contra de ninguna postura o actor presente en el gran debate acerca del devenir de la prensa. Y si os interesa el tema, investigad, hay mucho escrito (como es propio en la profesión periodística, muy tendente a mirarse el ombligo, para bien o para mal) pues es un tema importantísimo para una sociedad democrática e imprescindible para todo aquel que como nosotros pretenda ejercer el noble arte de informar algún día. 
Sacad vuestras propias conclusiones, estas son las nuestras, nada más. 
Fdo: Alfonso Torres, Editor.
Introducción:

El estado del periodismo; imperio de la comunicación y reino de la información viene resquebrajándose al igual que los restantes estados-nación con el advenimiento de la Globalización, sacra para unos y demoníaca para otros, y de su fiel escudero Internet. Pero no todas las grietas son negativas, en algunas crece vida, pequeños hierbajos indiferentes para muchos en el colosal edificio del periodismo pero que parecen haber echado raíces y estar empezando a amenazar a los cimientos. En mitad de la encrucijada, las preguntas son muchas: ¿caerá el edificio dejando una yerma hondonada? ¿crecerá un bosque en su lugar? O ¿convivirán el hormigón y las hierbas en perfecta armonía?




Contexto histórico:
La crisis económica ha terminado de darle la puntilla al modelo social establecido, el llamado Estado del Bienestar, puesto en cuestión desde los 80 pero que había venido sobreviviendo con más o menos pericia y suerte en función del país.
Nacido en la posguerra, el Estado del Bienestar buscaba satisfacer las demandas sociales al alza tras el fin del conflicto mundial. A la par que él comenzaba la Guerra Fría, que se desarrollaría con movimiento penduleante entre la tensión y la distensión entre los bloques comunista y capitalista a lo largo de 40 años.
En los 60 nos encontramos con un EEUU absorbido por una guerra en Vietnam más larga y dura de lo esperado y una URSS fuerte solo de cara a la galería y cuya “alternativa” ya no era tan creible para la ciudadanía occidental, al punto de provocar la secesión del movimiento comunista entre los ortodoxos soviéticos y los eurocomunistas del PCE, el PCF y el PCI a raíz del golpe en Praga en 1968. Es en este contexto cuando los estudiantes actúan por su cuenta, al margen de los partidos de la izquierda radical y jaleados por el recién nacido movimiento hippie. Es el mayo del 68 francés y su expansión a todo el mundo occidental, con especial importancia en EEUU donde el movimiento adquiere unos tintes marcadamente ecologistas y pacifistas.
La crisis del petróleo pone en duda el modo productivo socialdemócrata y la creciente mundialización en las siguientes décadas restará al estado la soberanía necesaria para garantizar el mantenimiento óptimo del Estado del Bienestar.
La década del 2000 se abre con una bonanza y un boom tecnológico que hacen confiar en un futuro idílico, donde incluso se condonaba la deuda externa a África, bajo el manto del capitalismo capitaneado por el FMI y el BM. Pero la burbuja estalló y con ella el sueño en 2008. Las mentiras quedaron al descubierto. El resto de la historia les es perfecta y dramáticamente conocida.


Marco teórico:
Herbert Marcusse, perteneciente a la 1ª Generación de la Escuela de Frankfurt, nos da la clave para comprender el papel real (que no el supuesto) de la prensa en las democracias liberales. En El hombre unidimensional Marcusse expone que los sistemas de coacción social son en plena democracia más eficaces que en sistemas autoritarios como las monarquías absolutas o las dictaduras militares. A priori, esta afirmación puede ser tachada de lunática, pero su contenido no esta tan alejado de la realidad. A través del modelo de Estado del Bienestar, el sistema capitalista logra no tan solo sobrevivir sino incluso fortalecerse puesto que con las concesiones al pueblo (sanidad, educación, etc.) consigue desarticular los movimientos anti-sistema e incluso integrarlos como parte del sistema, creando un modelo político y social aparentemente plural y vendiéndolo como la panacea frente al sistema socialista vigente en la URSS y China. La alienación en estos casos es absoluta, pues los detractores del sistema se convierten en sus defensores en el mismo instante en que se pronuncian a favor de la falsa pluralidad, que es ficticia pues bajo ningún concepto determinados partidos o ideologías tienen posibilidades de acceder al poder (véase el ejemplo de Salvador Allende en Chile) aunque esa discriminación no serealiza de forma taxativa y explicita sino a través de mecanismos mucho más sibilinos fundamentados en la premisa: dar más a los que más posibilidades tienen. Asi se conceden subvenciones en función de la representatividad en los organismos oficiales, percibiendo más fondos los que más votados o se aprueban leyes electorales que dividen el escenario mediático para dar más visibilidad a los grandes partidos. Se crea así un círculo vicioso de desigualdad en el cual se perpetúan determinadas opciones y reflotar un proyecto político alternativo a los establecidos es poco más que una odisea. Es por esto por lo que Marcusse elogia los movimientos estudiantiles de los años 60, porque atacan a la estructura general del sistema y no a alguna de sus partes, como hacen los partidos comunistas y sindicatos de clase que se centran en los aspectos económicos, y actúan al margen del modelo establecido, perfectamente conscientes de que en los cauces de participación el margen de maniobra para operar cambios reales en el sistema son muy escasos.


Casos prácticos: 
Precisamente, uno de esos cauces de participación es la prensa. La ciudadanía se informa, opina, critica, se queja, en definitiva, se comunica a través de los medios de comunicación. Son conocidas por todos las secciones de Cartas al director o Parlamento de los oyentes, y la influencia de los ciudadanos en la prensa va más allá que mandar una carta o hacer un comentario en la radio, en la teoría, la agenda mediática la marca el grueso del pueblo pues un hecho es noticioso cuando es de interés general. Pero esta teoría se ve distorsionada por dos fenómenos. El primero, que la alienación antes mencionada provoca que la ciudadanía se despreocupe de los asuntos que le afectan y centre su atención en otros mucho más triviales, algo que justifica la existencia del deporte o el corazón en los medios de comunicación. Es entonces cuando debemos diferenciar entre asuntos del interés de la ciudadanía y temas de interés para la ciudadanía, siendo los últimos los verdaderamente transcendentales, y paradójicamente los menos y peor tratados por la concepción que se tiene del medio como una mera empresa que busca la rentabilidad económica. Y esto nos conduce al segundo fenómeno, la pertenencia de los medios. Nuevamente, en teoría, la prensa cumple una doble función social en democracia: vigilar a los poderes (de ahí que se le llame el cuarto poder) y cohesionar a la sociedad o alguno de sus sectores. Sin embargo, la inmensa mayoría del sector mediático es propiedad de los poderes a los que se supone debe controlar. El primer sector, los medios públicos, pertenece al Estado. El segundo sector, los medios privados, son controlados por empresas multinacionales con multiplicidad de intereses en otros campos económicos. Tan solo un ínfimo porcentaje queda libre de esta circunstancia, el llamado tercer sector, los medios comunitarios o ciudadanos.
Son precisamente estos medios los que realizan un verdadero periodismo, fiel cumplidor de la responsabilidad social que este tiene pues crea una comunidad en torno a ellos o la cohesiona (el ejemplo de las radios comunitarias en África es muy ilustrativo de ello) y a la vez actúa como garante de los derechos de dicha comunidad, vigilando y fiscalizando a los poderes, sometiéndolos a la crítica ciudadana. Esta última función se resumen en: dar voz a los sin voz.
Con el desarrollo de Internet, el tercer sector ve facilitada enormemente su labor y surgen una explosión de páginas web que ofrecen una información y visión alternativas. Ya no es necesario una gran inversión para levantar un medio de comunicación, un hecho que se vería reforzado con el nacimiento de la blogosfera, que implica: una persona, un medio. Es entonces cuando llegamos al momento actual, en el que el periodismo clásico afronta dos dilemas: cómo hacer rentable la producción periodística en la red y cómo afrontar el surgimiento y creciente protagonismo mediático de los bloggeros o periodistas ciudadanos que amenazan con desbancar a la prensa tradicional del trono del reino de la información, minando su capacidad monopolística de influencia.


El caso de Wikileaks sería un ejemplo de estos medios alternativos que desacreditan a los medios tradicionales. Con sus investigaciones, la organización dirigida por Julian Assange ha  puesto en entre dicho a los mass media por dos flancos: el primero, demostrando que no cumple con su función primigenia de vigilar a los poderes; el segundo, evidenciando los viciados modos de hacer periodismo que actualmente están vigentes cuyo principal error es la selección de fuentes, entre las que priman las agencias de noticias y las gubernamentales, frente al periodismo de investigación que es necesario siempre que se desee realmente conectar datos y alcanzar una perspectiva más global. A pesar de la encomiable labor, Wikileaks afronta la gran contradicción interna de exigir transparencia y democracia pero no ejercerla en su entramado interno y a las teorías como la de Daniel Estulin que la acusan de ser una tapadera de la CIA para justificar la censura de la red por motivos de seguridad.
Por contra, el artículo El momento crucial analiza solo el dilema económico del periodismo y no el moral, centra su prisma es las dificultades para hacer del medio una empresa rentable y no en el hecho de que el periodismo ya no lo hacen los periodistas ni los periódicos convencionales, sino los ciudadanos y un sector crítico de los profesionales de la comunicación. Esto es fácilmente perceptible desde el punto y hora en que se habla constantemente de nuevas tecnologías, de cierres y despidos aunque si hay un apunte bastante certero: “Nunca ha habido una mejor época para hacer periodismo escrito, y nunca ha habido una peor para ganarse la vida ejerciéndolo”. Esta es la constatación de que el auténtico periodismo se encuentra en los márgenes del entramado mediático. Si bien es cierto, que tampoco el periodismo ciudadano es la panacea los problemas de la profesión pues ahonda en el intrusismo y en la desprofesionalización del oficio, si bien es cierto que mejora sustancialmente en lo que a  multiperspectivismo ofertado al lector se refiere.


Conclusión:
En el texto presentado hemos intentado lanzar luz sobre hasta que punto las grietas del edificio del periodismo son profundas y cuán grandes las raices que entre ellas crecen. Creemos que podemos afirmar que los problemas son graves pero que a la vez el crecimiento de un periodismo alternativo está muy avazado. Sin embargo, poco más se puede confirmar pues vivimos en un momento de inflexión, de debate y de incertidumbre. El estado del periodismo intenta interiorizar a los rebeldes que nacen dentro de sus fronteras y minan su territorio, pero esa simbiosis entre unos y otros está lejos de ser alcanzada. El tiempo dirá quién de los dos bandos pervive en las sociedades democráticas o si una alianza es firmada.